Y en su silencio andante, el hombre invisible
imploraba en alas abiertas la inefable ansiedad de que lo vieran, de que lo palparan, de que lo atendieran, mas...
Antonio Domínguez Hidalgo
Allí arrodillada, sus vestidos y cabellos en el más completo desorden, su hermoso rostro bañado en lágrimas, aún más hermoso en la aflicción, imploraba con la más dolorosa angustia, con la fe más ardorosa, a la amorosa madre de los afligidos.
El padre de Víctor sabía nadar muy bien; cogió a su hijo, lo sujetó como pudo a su cuello y se arrojó a una balsa rechazando duramente a su mujer que quería seguirle o imploraba su perdón.
Ella se acuerda, como de un sueño, de que estaba echada allí, hablando siempre en su idioma y creyendo siempre que el viejo barco estaba muy cerca, en la bahía, y pedía e imploraba que fueran a decimos que se estaba muriendo y que le mandáramos una misiva de perdón, aunque sólo fuera una palabra.
Dos caballeros cristianos al pie de tosco peñón recibían á una dama que imploraba su favor, y en la llanura á lo lejos con ellos despareció.— Entanto que un pasagero postrado en un escalón de la ruinosa capilla, al acabar su oracion, vió pálido y abatido, la mejilla sin color un musulman abismado en honda meditacion.
Revolvió la señá Cipriana en un estante, y cuando se volvió presentando la mercancía, un montón de guantes limpios con bencina, unos desaparejados, otros desgarrados, que solían comprarle los cocheros de punto para limpiar los metales de sus coches, vio que el mascarón se había quitado el antifaz, y era de recia contextura, guapo mozo, «un tipazo», como se dice. Sonriente, el mascarón
imploraba.
Emilia Pardo Bazán
Pronto lo mandó a mendigar y, como era tan lindo y tan simpático, como
imploraba con una vocecita deliciosa, siempre llevaba algo a la casa.
Tomás Carrasquilla
Si de vuelta de correr la sardina salía alcanzada la mujer del Tuerto en la cuenta que éste le tomaba rigurosamente, en el balcón se oía la primera guantada de las que administraba el desdichado marido a su costilla, desde el balcón llamaba a su padre, a su madre y a Tremontorio; desde el balcón les contaba lo sucedido, y renegaba furibundo de su mujer; desde el balcón imploraba el auxilio de Dios..., y de balcón a balcón se enredaba un diálogo animadísimo que entretenía, por espacio de media hora, a las gentes de la calle.
Lejos de avergonzarle la atroz perfidia que acababa de cometer con su generoso amigo, la contemplación de tal espectáculo no fue todavía expiación suficiente para satisfacer su ferocidad. Tlepolemo, fuera de sí, intentando cerrar sus enormes heridas, imploraba con desgarradoras quejas el auxilio de su compañero.
-Lloraba ardientes lágrimas por no haber concedido aquel perdón, que sólo pudo faltar un instante a su corazón generoso; ¡y este instante había sido el último de la infeliz que lo imploraba!
Sólo esperaba que el Fénix reviviera de sus propias cenizas para que ella alcanzara el más alto dominio, pues estaba predicho que quien salvara al ave inmortal, adquiriría a su vez la inmortalidad y el imperio mundial. Por eso Alkurniax se la pasaba contemplando los residuos del Ave Fénix y le imploraba que ya era hora de resurgir.
¡Por donde ardiendo en ira Mil torrentes de fuego vomitabas, Y el fiero tlascalteca El ímpetu temiendo de tus lavas, Ante tu faz postrado
Imploraba lloroso tu clemencia!
José María Heredia