Afrodita

(El nacimiento de Venus, William-Adolphe Bouguereau, 1879).
En la mitología griega, Afrodita (en griego antiguo: Ἀφροδίτη)[1] es la diosa del amor en todas sus facetas.[2][3] Para los poetas y artistas es la más hermosa de todas las diosas[4][5] pero en la religión griega es, fundamentalmente, la inspiradora del deseo (libido).[6] Para los estudiosos Afrodita es una diosa asociada con la sexualidad, atracción, deseo, belleza femenina, coito, reproducción y poder erótico. Es la fuerza divina que produce la unión social mediante el uso del eros (deseo).[7] Formaba parte de los doce dioses olímpicos y su equivalente romano es Venus.[2]
Hesíodo afirma que era una diosa antigua: Afrodita había nacido de la espuma del mar formada a partir de los genitales cercenados del viejo dios Urano.[8] Era una criatura tan hermosa que, por dondequiera que ella pisaba, la hierba y las flores brotaban de la tierra.[9] Homero, en cambio, dice que nació de la unión entre Zeus y Dione.[10] También narra que su posesión principal es un ceñidor bordado (κεστός ἱμάς), un amuleto que dotaba a su portador de un poder de seducción irresistible.[11] De su nombre se desprenden acepciones, como las palabras «afrodisíaco» o «hermafrodita».[2]
En las artes es representada como una mujer hermosa y casi siempre desnuda, a menudo en compañía de su hijo Eros.[12][13] Sus emblemas incluyen la paloma, el mirto, la manzana, la venera y la rosa.[14] Su principal epíteto, Cipris (Κύπρις, «de Chipre»), nos habla de su culto principal, que se encontraba en Pafos.[15] Su festividad más reconocida son las Afrodisias.[16] El cortejo de Afrodita consistía en las fuerzas eróticas, pues en las artes es seguida por una comitiva alada de Erotes («Amores»).[17][18]
En la Teogonía se nos describen las principales atribuciones de Afrodita como diosa erótica:
«Y estas atribuciones posee [Afrodita] desde el comienzo y ha recibido como lote entre los hombres y dioses inmortales: las intimidades con doncellas, las sonrisas, los engaños, el dulce placer, el amor y la dulzura».[19]
Y en los himnos homéricos es presentada como una diosa cuyo poder es universal: gracias a Afrodita toda especie viviente es concebida.[20]
«Cuéntame, musa, las acciones de la muy áurea Afrodita, de Cipris que despierta en los dioses el dulce deseo y domeña las estirpes de las gentes mortales, a las aves que revolotean en el cielo y a las criaturas todas, tanto a las muchas que la tierra firme nutre, como a cuantas nutre el ponto. A todos afectan las acciones de Citerea («de Citera»), la bien coronada».[21]
Etimología y sincretismos
[editar código · editar]Etimología
[editar código · editar]El nombre Ἀφροδίτη era relacionado por etimología popular con ἀφρός aphrós, ‘espuma’, interpretándose como ‘surgida de la espuma’ y personificándola en un mito etiológico que ya era conocido para Hesíodo.[22] Tiene reflejos en el mesapio y el etrusco (de ahí «abril»), que probablemente fueron tomados prestados del griego. Aunque Heródoto estaba al tanto de los orígenes fenicios de Afrodita,[23] los intentos lingüísticos por derivar el nombre «Afrodita» del semítico Aštoret, mediante transmisión hitita sin documentar, siguen sin ser concluyentes. Una sugerencia de Hammarström,[24] rechazada por Hjalmar Frisk, relaciona el nombre con «πρύτανις», un préstamo griego de un cognado del etrusco (e)pruni, ‘señor’ o similar. Mallory y Adams ofrecen una etimología del indoeuropeo abhor, ‘muy’ + dhei, ‘brillar’.[25] Si procede del semítico, un étimo plausible sería el del barīrĩtu asirio, un demonio femenino hallado en textos babilónicos medios y tardíos.[26] El nombre puede significar «la que [viene] al anochecer», una manifestación del planeta Venus como estrella vespertina, un atributo bien conocido de la diosa mesopotámica Inanna/Ishtar. Debido a estas discrepancias y a la falta de un étimo definitivo, el consenso lingüístico contemporáneo tiende a considerar que el nombre no posee una raíz indoeuropea clara, tratándose más probablemente de un préstamo integrado desde el sustrato lingüístico prehelénico o egeo.[27]
Interpretatio graeca
[editar código · editar]Las fuentes griegas muestran que Afrodita fue identificada con numerosas diosas de Oriente Próximo y del Mediterráneo. La asociación más importante fue con Astarté, diosa sirio-fenicia del amor, la fertilidad y el cielo, cuyo culto, según Heródoto y Pausanias, habría influido en los cultos de Afrodita en Chipre y Citera.[28] También fue equiparada con la Milita babilónica,[29] la Alilat árabe,[30] la Mitra persa,[31] la Hathor egipcia[32] y la Argímpasa escita.[33] Estas identificaciones reflejan un proceso de sincretismo religioso por el que griegos interpretaron las divinidades extranjeras como manifestaciones locales de Afrodita (interpretatio graeca). Finalmente, en Roma, Afrodita quedó plenamente identificada con Venus, aunque esta conservó características cultuales propias.[34]
Culto
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Diosa del Levante
[editar código · editar]El principal centro de adoración a Afrodita permaneció en Pafos, al suroeste de la costa de Chipre, donde la diosa del deseo había sido adorada desde mucho tiempo atrás como Ishtar y Astarté. Se dice que desembarcó tentativamente primero en Citera, un lugar de parada para el comercio y la cultura entre Creta y el Peloponeso. Así quizás tengamos pistas del camino del culto original a Afrodita desde el Levante hasta el continente griego. Según Pausanias, los primeros que establecieron su culto fueron los asirios y después de ellos pafosianos de Chipre y los fenicios que vivían en Ascalón (Palestina), quienes enseñaron su culto a los habitantes de Citera.[35]
En Beocia, Chipre y Citera
[editar código · editar]El epíteto Afrodita Acidalia fue ocasionalmente añadido a su nombre, por la fuente que usaba para bañarse, situada en Beocia.[36] También era llamada Cipris o Cipria (Kypris) y Citerea (Cytherea) por sus presuntos lugares de nacimiento en Chipre y Citera, respectivamente. La isla de Citera era un importante centro de su culto.[37] Aparece asociada a la “tierra occidental” (Hesperia) en tradiciones poéticas y mitográficas tardías, especialmente en contextos romanos.[38] Era frecuentemente acompañada por las Cárites, diosas de las festividades, y por Peito («Persuasión»).[39]
Las Afrodisias
[editar código · editar]Afrodita tenía sus propios festivales, las Afrodisias, que se celebraban por toda Grecia, pero particularmente en Atenas y en Corinto. En el templo de Afrodita ubicado en la cima del Acrocorinto (antes de la destrucción romana de la ciudad en 146 a. C.) las relaciones sexuales con sus sacerdotisas eran consideradas un método de adoración a la diosa. Este templo no fue reconstruido cuando la ciudad se refundó bajo dominio romano en 44 a. C., pero es probable que los rituales de fertilidad perdurasen en la ciudad, cerca del ágora.[40]
Prostitución ritual
[editar código · editar]Un aspecto universal del culto de Afrodita y sus predecesoras que muchos mitógrafos de los siglos XIX y XX han omitido[41] es la práctica de la prostitución religiosa en sus santuarios y templos. El eufemismo griego para estas prostitutas es hieródula, ‘sierva sagrada’. Esta costumbre fue una práctica inherente a los rituales dedicados a las antecesoras de Oriente Medio de Afrodita, la sumeria Inanna y la acadia Ishtar, cuyas meretrices de los templos eran ‘mujeres de Ishtar’, ishtarium.[42] Esta práctica ha sido documentada en Babilonia, Siria y Palestina, en ciudades fenicias y en la colonia tiria de Cartago, y para la Afrodita helénica en Chipre, el centro de su culto, Citera, Corinto y Sicilia.[42] Afrodita es en todas partes la patrona de las heteras y cortesanas. En Jonia, en la costa de Asia Menor, las hieródulas servían en el templo de Artemisa.
Período romano tardío
[editar código · editar]Durante el periodo romano (a partir del siglo II d. C.), el culto de Afrodita se extendió sobre todo en Oriente (Siria y Egipto), apareciendo allí como una forma helenizada de Isis, Hathor o Astarté. En las listas que aparecen en los contratos matrimoniales, a partir del siglo I, se registran a veces estatuillas de bronce o, más raramente de plata, que no se incluían en la dote y permanecían en propiedad de la mujer tras el matrimonio. En el lararium de las casas se encuentran a veces imágenes de la diosa siguiendo los modelos griegos, pero producidas por talleres locales y a los que se pueden añadir otros atributos, como es propio del sincretismo helenístico.[43]
Culto en la actualidad
[editar código · editar]Afrodita es una de las deidades adoradas en el actual culto dodecateísta. Las ofrendas comunes que se le ofrecen a la diosa son granadas, manzanas y limas.[44] Uno de los rituales modernos más sencillos y que forman parte de una tradición popular, consiste en nadar en torno a la Roca de Afrodita en Chipre entre Limasol y Pafos, lugar donde Afrodita nació.[45] Este ritual le aseguraría a la persona que lo realiza una eterna belleza o al menos ser afortunado en el amor.[46]
Estudios sobre la naturaleza de Afrodita
[editar código · editar]Afrodita ha sido interpretada por la historiografía moderna como una divinidad compleja que encarna el deseo sexual, la atracción y las fuerzas sociales y simbólicas del eros (amor y deseo). Para Walter Burkert, Afrodita es fundamentalmente la diosa de la atracción sexual y la gratificación, cuya función se relaciona con la reproducción y la continuidad de la vida.[47] Desde una perspectiva más simbólica, Karl Kerényi la entiende como la manifestación del poder universal del eros y la belleza, una fuerza primordial que articula la unión entre todos los seres vivos.[48]
Por su parte, Marcel Detienne subraya el carácter ambivalente y socialmente disruptivo de la diosa, destacando su capacidad para inducir seducción, engaño y transgresión de las normas del orden cívico, de modo que el deseo no solo une, sino que también desestabiliza.[49] En una línea estructuralista, Jean-Pierre Vernant interpreta a Afrodita como una potencia cósmica del deseo situada fuera del ámbito político y racional de la polis, vinculada a lo corporal, lo femenino y lo “otro”, necesaria para el equilibrio del sistema simbólico griego.[50] Jennifer Larson sitúa a Afrodita dentro de un conjunto de ámbitos cultuales que incluyen el amor, la sexualidad, el matrimonio y la belleza femenina, entendidos como dimensiones centrales de su acción religiosa en la práctica griega.[51]
Como diosa antigua
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Afrodita nacida del mar
[editar código · editar]El epíteto Anadiómena (Ἀναδυομένη, Anadyoménē, que significa "la que sale de las aguas" o "la que emerge") es la representación visual exacta de este poder generador arcaico. A Afrodita se le conoce como "la diosa nacida de las olas" o "nacida del semen de dios". Esta diosa, ‘surgida de la espuma’, nació del mar, cerca de Pafos (Chipre) después de que Crono cortase los genitales a Urano con una hoz y los arrojase tras él al mar. En su Teogonía, Hesíodo cuenta que los genitales «fueron luego llevados por el piélago durante mucho tiempo. A su alrededor surgía del miembro inmortal una blanca espuma y en medio de ella nació una doncella» ya adulta.[8] Este mito de Venus (el nombre romano de Afrodita) nacida adulta, Venus Anadiómena (‘Venus saliendo del mar’), fue una de las representaciones icónicas de Afrodita, famosa por la admiradísima pintura de Apeles, hoy perdida, pero descrita por Plinio el Viejo en su Naturalis Historia.[52]
Ascendencia
[editar código · editar]Los diferentes poetas le conceden a Afrodita diferentes filiaciones: a) de la sangre de Urano;[8] b) de Zeus y Dione;[10] c) de Urano y Hemera;[53] d) de Urano y Talasa;[54] e) de Crono y Evónime;[55] f) de Éter y Océano[56] g) de Siria y Chipre.[57]
Los poetas latinos dicen que Afrodita nació de la unión entre el Cielo (Urano) y el Día (Hémera).[53] Epiménides nos dice que «Crono de mente retorcida tomó en matrimonio a la joven Evónime; de él nació la áurea Afrodita de hermosos cabellos, y las Moiras inmortales y las Erinias de variopintos dones».[55] Nono dice que Talasa había sido la madre de Afrodita con Urano, aludiendo al episodio hesiódico: el agua del mar quedaría así fertilizada.[54]
La fuerza primordial de la reproducción
[editar código · editar]Eurípides dice que Afrodita no es un ser romántico, sino la fuerza biológica que rige la reproducción del mundo. Lucrecio la invoca bajo la estricta concepción griega presocrática, definiéndola como el instinto ciego de procreación que empuja a todos los animales a aparearse. Estrabón documenta que en el templo de Afrodita en Corinto el acto sexual era el eje central de la liturgia.[6]
Los mitos, especialmente los tardíos, también dan cuenta de esta faceta más primordial. Afrodita se quejaba de que su poder no se reconocía en ninguno de los tres reinos del mundo (cielo, mar e inframundo) y temió incluso que Perséfone permaneciese virgen, como Artemisa o Atenea. Para evitarlo, ordenó a su hijo Eros que disparase una de sus flechas contra Hades, el rey del inframundo, quien quedó inmediatamente enamorado de Perséfone.[58] También se dice que las Moiras habían destinado a Afrodita exclusivamente al dominio del amor físico. Cuando Atenea la descubrió tejiendo, la acusó de entrometerse en sus competencias. Mientras Afrodita tejía, dejaron de suceder los nacimientos en el mundo. Afrodita se disculpó y, desde entonces, abandonó las labores artesanales para dedicarse únicamente a las funciones que le correspondían como diosa del amor.[59]
Himno homérico a Afrodita
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El Himno homérico a Afrodita tiene como eje principal los amores entre la diosa y el mortal Anquises, así como el nacimiento de Eneas, aunque antes de desarrollar ese episodio se expone el alcance universal del poder de Afrodita. La diosa nacida en Chipre representa la fuerza del deseo y la atracción, que actuaba sobre todos los seres vivos sin excepción: dioses, hombres y animales quedaban sometidos a su influencia, que regulaba los impulsos de unión en el cosmos.[60]
No obstante, este dominio presentó tres excepciones fundamentales: Atenea, que rechazaba el matrimonio para dedicarse a la guerra; Artemisa, cazadora ajena a los asuntos eróticos; y Hestia, diosa conservó su virginidad y recibió de Zeus un lugar de honor. A pesar de estas excepciones, el poder de Afrodita siguió siendo absoluto en el resto del mundo divino y humano, hasta el punto de que incluso Zeus, rey de los dioses, había sucumbido en ocasiones a sus impulsos, uniéndose a mujeres mortales y engendrando descendencia semidivina, lo que reforzaba la imagen de la diosa como una fuerza cósmica.[60]
Dentro de este marco de poder universal, fue el propio Zeus quien provocó que Afrodita experimentara su propio dominio, inspirándole un deseo irresistible por el mortal Anquises, un príncipe troyano que apacentaba su ganado en el monte Ida y cuya belleza rivalizaba con la de los inmortales. Afrodita se enamoró de él al instante y, tras adornarse en su santuario de Chipre con ayuda de las Gracias, emprendió el viaje hacia Troya. En su recorrido, el poder del deseo que emanaba de ella fue tan intenso que incluso los animales salvajes del monte Ida quedaron dominados y se aparearon entre sí bajo su influencia. Finalmente llegó a la cabaña de Anquises, a quien encontró solo, entretenido con la música de su cítara mientras los demás pastores estaban ausentes.[60]
Para no revelar su identidad divina, Afrodita adoptó la forma de una joven mortal de extraordinaria belleza. Anquises, al verla, quedó profundamente impresionado y la tomó por una diosa o una ninfa, dirigiéndose a ella con respeto y ofreciéndole incluso sacrificios si le concedía prosperidad y descendencia. La diosa, sin embargo, ocultó su verdadera naturaleza y se presentó como una princesa frigia raptada por Hermes, afirmando que los dioses habían dispuesto su unión con Anquises. Mientras mantuvo esta apariencia, aumentó en él el deseo hasta que ambos terminaron unidos en el lecho sin que el héroe conociera la verdadera identidad de su compañera.[60]
Al amanecer, Afrodita recuperó su forma divina y se manifestó en toda su majestad, revelando la verdad a Anquises, que quedó aterrorizado ante la idea de haber yacido con una inmortal y temió las consecuencias de tal unión. La diosa lo tranquilizó, asegurándole que no sufriría ningún daño y anunciándole el nacimiento de un hijo, Eneas, fruto de su encuentro. Para reforzar su mensaje, le recordó ejemplos de uniones entre dioses y mortales, como el caso de Ganimedes, llevado por Zeus al Olimpo, o el de Titono, amado por la Eos, a quien se le concedió la inmortalidad pero no la juventud eterna, quedando condenado a una vejez interminable. Finalmente, Afrodita explicó que su propio hijo sería criado por ninfas en las montañas hasta alcanzar la juventud y que regresaría años después para ser reconocido por su padre. Antes de partir, advirtió a Anquises que debía ocultar el origen divino del niño, pues revelar la verdad podría provocar la ira de Zeus. Tras estas palabras, la diosa se elevó de nuevo al Olimpo.[60]
Triángulo amoroso
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Se podría decir, en palabras modernas, que Afrodita, Hefesto y Ares mantenían un triángulo amoroso. En la tradición clásica, muy recordada en el arte, Afrodita estaba casada con Hefesto pero mantenía una infidelidad con Ares. Este episodio tiene su origen en la Odisea.[61] No obstante, en la Teogonía se dice que Afrodita le dio tres hijos a Ares —Fobos, Deimos y Harmonía—,[62] mientras que Hefesto estaba desposado con Aglaya.[63] En muchas otras fuentes Afrodita no aparece vinculada a ningún esposo y ejerce su amor libremente: es por ello que se pudiera interpretar el matrimonio entre Afrodita y Hefesto como ‘de conveniencia’.[64]
Las fuentes tardías dicen que Zeus, el padre de Afrodita, le había concedido la mano de su hija a Hefesto y este había construido para su esposa una magnífica mansión.[65] Ninguna fuente griega afirma que tuvieran descendencia.[66] De hecho, en la tradición clásica es recurrente el motivo de la infidelidad de Afrodita con Ares, causando una humillación visible a Hefesto.[67] Al final Afrodita se separó de Hefesto.[68] Algunos dicen que de la infidelidad de Ares y Afrodita nació solo Harmonía[69] y que Hefesto en un principio había construido un hermoso collar para Afrodita y esta lo rechazó.[70] Sea como fuere, así nació el infame collar de Harmonía. Este artefacto causó la desgracia para la casa de Tebas: así se vengaba Hefesto, según una explicación etiológica tardía, de Afrodita.[71]
El famoso mito del adulterio es narrado en la Odisea. Se dice que Afrodita y Ares se habían unido en secreto en la casa de Hefesto, quien más tarde exigió reparación por la ofensa sufrida en su lecho. Helios descubrió el adulterio al verlos juntos y se lo reveló a Hefesto. Al enterarse, Hefesto se dirigió a su fragua meditando venganza. Fabricó una red de cadenas invisibles, ingeniosamente dispuestas, que fijó alrededor de su lecho de manera que nadie pudiera percibirlas ni romperlas. Una vez preparada la trampa, fingió partir hacia Lemnos, su tierra predilecta. Ares, que vigilaba en secreto, aprovechó la ocasión y acudió de inmediato a la casa de Afrodita. Cuando Hefesto se hubo marchado, Ares se reunió con la diosa. Sin embargo, quedaron atrapados en la red invisible en el momento mismo en que yacían juntos.[72]
Hefesto regresó entonces de forma inesperada, informado por Helios, el Sol, que lo había visto todo. Lleno de ira, entró en su casa y llamó a todos los dioses para que fueran testigos de la afrenta, mostrando a los amantes inmovilizados por sus cadenas. Los dioses acudieron al lugar y, al contemplar la escena, estallaron en risa al ver la astucia del artesano. Algunos comentaban la ironía de que el más lento hubiera atrapado al más veloz mediante la inteligencia. Apolo preguntó a Hermes si aceptaría yacer en tal situación junto a Afrodita, incluso estando atrapado. Hermes respondió que estaría dispuesto a ello, lo que provocó la risa de los dioses. Poseidón intervino y pidió a Hefesto que liberara a Ares, prometiendo que éste pagaría la multa correspondiente. Hefesto aceptó finalmente la garantía de Poseidón y liberó a los dos dioses. Finalmente Ares se marchó a Tracia y Afrodita a Chipre.[73]
Otros autores añaden datos más novelísticos. Unos dicen que Alectrión vigilaba a Ares y Afrodita durante sus encuentros íntimos para avisar si llegaba Helios, pero se quedó dormido y fueron descubiertos. Hefesto atrapó a los amantes, y Ares, enfurecido, convirtió a Alectrión en gallo, condenado a anunciar el amanecer desde entonces.[74] Otros refieren que Ares se acostó una vez Eos y Afrodita, celosa, la condenó a enamorarse a perpetuidad de diferentes consortes.[75] Y otros más alegan que para vengarse de la humillación, Afrodita sometió con su poder a las cinco hijas del Helios —Pasífae, Medea, Fedra, Circe y Dirce—, y desde entonces las muchachas fueron inspiradas por un amor abominable.[76]
Amores adónicos
[editar código · editar]El mito de Adonis, Afrodita presenta a la diosa como una figura profundamente implicada en el destino de un joven de extraordinaria belleza. Afrodita se enamora de Adonis y lo protege, pero su amor no puede evitar la tragedia marcada por la muerte prematura del muchacho. El relato subraya así el carácter ambivalente de Afrodita: fuerza de deseo y vida, pero también ligada al dolor y a la pérdida que ese mismo amor puede conllevar.[77]
Afrodita, al sentirse ofendida por la falta de respeto o la arrogancia de Esmirna, le infundió una pasión antinatural por su propio padre, Cíniras. Bajo ese impulso impuesto por la diosa, Esmirna logró unirse a él sin ser reconocida durante varias noches, hasta que la verdad salió a la luz y Cíniras intentó matarla. Perseguida y desesperada, Esmirna suplicó desaparecer, y Afrodita, movida en parte por compasión, la transformó en el árbol de la mirra. De ese árbol, en un nacimiento milagroso y doloroso, surgió Adonis, convirtiéndose Afrodita en la fuerza que, a la vez que provoca el deseo prohibido y la tragedia, hace posible su extraordinario nacimiento.[78]
Adonis creció siendo un muchacho muy hermoso. Por su belleza Afrodita lo ocultó en un arca, siendo aún niño, y a escondidas de los dioses lo confió a Perséfone, pero esta, cuando lo hubo contemplado, no quiso devolverlo. La decisión se puso en manos de Zeus, que dividió el año en tres partes y ordenó que Adonis permaneciera una de ellas a su albedrío, otra con Perséfone y otra con Afrodita. Pero Adonis quiso pasar con Afrodita también su propia parte.[79] Otra versión afirma que ambas diosas pudieron quedarse con él durante medio año cada una, por sugerencia de la musa Calíope, que así lo había dictaminado, juzgando el litigio entre ambas diosas.[80] Luciano relata que Afrodita se quejó ante Selene, quien también había amado a un mortal, sobre la intervención de Eros, que había hecho que Perséfone se enamorara de Adonis. Ante ello, Afrodita no tendría otra opción que compartir al joven con su rival.[81]
Pues bien, Adonis, sin darse cuenta, hirió a Afrodita con una flecha, despertando en ella una pasión irresistible. Enamorada, la diosa abandonó sus templos y el cielo por acompañarlo. Lo seguía en sus cacerías por los montes, animándolo a cazar animales inofensivos, pero también le advirtió que evitase fieras peligrosas como jabalíes, leones y lobos. Temerosa de perderlo, le suplicaba prudencia.[82] Afrodita se despidió de Adonis advirtiéndole del peligro, pero él desoyó sus consejos y salió a cazar un jabalí. Aunque logró herirlo, el animal lo atacó con furia y lo hirió mortalmente con sus colmillos, dejándolo agonizante en la arena.[83] Otros dicen que el jabalí era en realidad Ares transformado, celoso de los amores de Adonis y Afrodita.[84] O bien Erimanto, hijo de Apolo, fue castigado por haber visto a Afrodita tras su unión con Adonis, y Apolo, irritado, se transformó en un jabalí y mató a Adonis tras atravesar sus defensas.[85]
Afrodita, que aún no había llegado a Chipre, oyó desde lo alto los gemidos del moribundo y regresó apresuradamente. Al ver a Adonis agonizante y cubierto de sangre, descendió del carro, se rasgó las vestiduras desesperada. Protestó ante los hados, pero aceptó que no todo estaría sometido a su ley: al menos conservaría un recuerdo eterno de su dolor. Entonces derramó néctar sobre la sangre de Adonis, y de ella brotó una flor del mismo color rojo intenso —la anémona—, semejante a la del granado. Sin embargo, la flor era frágil y efímera: apenas nacida, los vientos la arrancaban con facilidad. Así, la transformación del joven en flor perpetuaría cada año el lamento de Afrodita y el recuerdo de su muerte.[77]
Sobre la roca de Léucade, dicen que aquellos que se lanzaban desde lo alto de la roca quedaban liberados de los efectos del amor. Según la leyenda, tras la muerte de Adonis, Afrodita vagaba desconsolada en su búsqueda. Lo encontró en una ciudad de Chipre, en el santuario de Apolo Eritio, y se lo llevó tras confiarle a Apolo el secreto de su amor por Adonis. Apolo la llevó a la roca de Léucade y le ordenó que se arrojara desde lo alto de la roca; ella lo hizo y dejó de sentir amor por Adonis.[86]
Otros episodios mitológicos
[editar código · editar]Como diosa olímpica
[editar código · editar]Afrodita surgió de la espuma del mar tras la castración de Urano, acompañada de Eros («Amor») e Hímero («Deseo»), y desde entonces ha pasado a vivir entre los inmortales del Olimpo.[87] Es presentada como la diosa cuya función es generar atracción, deseo y unión erótica, y para ello también se rodea de las Gracias, siendo objeto de admiración divina.[88] Los poemas homéricos y la tragedia griega la presentan como hija de Zeus y Dione, y ambas moraban en las mansiones olímpicas;[89] Afrodita una vez tuvo que huir de su padre por miedo a ser violentada.[90] Está asociada a la metamorfosis en pez o huida del mar ante Tifón, explicando el origen de Piscis y de la diosa siria (Atargatis).[91] Participa en el banquete de los dioses y en la creación de Pandora como fuente de deseo y belleza, integrando el orden divino y humano.[92] Es madre o está asociada a Eros, Anteros y Príapo, vinculando el deseo sexual con la reproducción y la fertilidad masculina.[93] Filóstrato relata jocosamente cómo Momo intenta criticar a Afrodita, pero sólo encuentra un defecto trivial: que sus sandalias “hablan” (suenan) y que es demasiado parlanchina.[94]
Durante la Gigantomaquia, Afrodita aparece integrada en la lucha del bando olímpico, aunque su intervención se caracteriza más por el uso de la astucia y la seducción que por la violencia directa. Según Estrabón, en un relato etiológico sobre el epíteto Apatouros, los gigantes atacan a la diosa, pero Afrodita recurre a Heracles, lo oculta y los elimina mediante engaño, introduciéndolos uno a uno para que sean asesinados.[95] En una versión poética posterior, Claudiano presenta a Afrodita sin armas ni armadura, describiendo su “combate” como una estrategia basada en su belleza: engalanada como para un encuentro amoroso, provoca el deseo y el distracción de los gigantes, lo que permite que Ares los ataque cuando quedan indefensos.[96]
En el ciclo troyano
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Uno de los episodios que desencadenaron la guerra de Troya tuvo su origen en la belleza de Afrodita. Cuando Eris arrojó la manzana de oro destinada «a la más bella», Hera, Atenea y Afrodita disputaron por ella. Zeus encargó a Alejandro (Paris) que actuara como juez. Cada diosa intentó ganarse su favor con una promesa: Hera le ofreció el dominio sobre todos los hombres, Atenea la victoria en la guerra y Afrodita el amor de Helena, considerada la mujer más hermosa del mundo. Paris otorgó la victoria a Afrodita, quien cumplió su promesa haciendo posible que Helena se uniera a él. El rapto o huida de Helena a Troya provocó la expedición de los griegos contra la ciudad y dio inicio a la guerra de Troya.[97]
Afrodita orquestó la guerra de Troya al someter la voluntad humana a través del deseo, utilizando la promesa de Helena a Paris y la coacción psicológica para asegurar el conflicto.[98] Su papel protector continuó durante la guerra: intervino directamente para arrebatar a Paris de las manos de Menelao rompiendo la correa de su casco y ocultándolo en una densa niebla.[99] Asimismo, protegió con sus brazos a su hijo Eneas cuando Diomedes lo hirió con una piedra. Al ser atacada y herida en la muñeca por el propio Diomedes, la diosa soltó a Eneas y huyó al Olimpo; el héroe fue entonces rescatado por una nube de Apolo, quien lo trasladó al santuario de Pérgamo para ser sanado por Leto y Artemisa.[100]
Como suegra antagónica
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En Cupido y Psique, narrado por Apuleyo en El asno de oro, Afrodita (Venus) desempeña el papel de principal antagonista. Su conflicto surge de la envidia que siente hacia la extraordinaria belleza de Psique, lo que la lleva a intentar eliminarla como rival enviando a su hijo Eros (Cupido) para que la haga enamorarse de un ser monstruoso. Sin embargo, el plan se frustra cuando Eros se enamora de Psique y la convierte en su amante en secreto, lo que agrava aún más la ira de Afrodita. Al descubrirse la relación, la diosa castiga a Psique con una serie de cuatro pruebas extremadamente difíciles, concebidas para hacerla sufrir y demostrar su inferioridad. A lo largo del mito, Afrodita encarna la autoridad divina que impone el sufrimiento como forma de restaurar el orden que considera perturbado. Finalmente, pese a sus intentos, Psique logra superar las pruebas con ayuda divina, y Eros interviene ante los dioses para obtener su unión definitiva. Afrodita termina aceptando el matrimonio, y el conflicto se resuelve con la divinización de Psique y la armonía final del relato.[101]
Ceñidor del deseo
[editar código · editar]Afrodita estaba en posesión de un ceñidor que contenía el poder irresistible del amor físico (en griego κεστός ἱμάς, kestós himás, «recamada correa», y también cingulum Veneri, cestus Veneris en latín): «el amor y el deseo con el que a todos los inmortales y a las mortales gentes tú doblegas». Llevaba la correa ceñida a su cintura y en ella estaban bordados y fabricados todos sus hechizos: «allí estaba el amor, allí el deseo, allí la amorosa plática y la seducción que roba el juicio incluso a los muy cuerdos».[102][103] Incluso ese ceñidor le sirvió a Afrodita para desviar el rayo de Zeus que iba dirigido a matar a Anquises.[104]
Episodios del favor de Afrodita
[editar código · editar]Los episodios de los favores de Afrodita muestran el aspecto benévolo y protector de la diosa, que interviene activamente en la vida de dioses y mortales otorgando belleza, amor, éxito erótico, salvación o transformación favorable. A diferencia de sus episodios de cólera, aquí Afrodita actúa como una fuerza que orienta el deseo hacia resultados positivos, ya sea recompensando la devoción, asistiendo a sus favoritos o asegurando el cumplimiento de la atracción amorosa. El episodio más famoso al respecto es el amorío que propició Afrodita entre Paris y Helena. Afrodita ayudó a Paris en el juicio del monte Ida, le concedió a Helena como esposa y lo protegió en la guerra de Troya.[105][106]
Las hijas de Pandáreo, tras la muerte de sus padres, fueron criadas por diversas divinidades pero Afrodita las alimentó con queso, miel y vino dulce. Cuando Afrodita subió al Olimpo para pedir a Zeus que pudieran alcanzar un matrimonio feliz, las Harpías las raptaron y las entregaron a las Erinias.[107] Según otra versión, Homero transmitió que las muchachas habían recibido estos dones de las diosas antes de su rapto, y que el episodio fue representado por Polignoto en la pintura como jóvenes coronadas de flores jugando.[108]
Pigmalión, rey de Chipre, había rechazado el matrimonio y había esculpido una estatua de marfil tan perfecta que se enamoró de ella. Durante la fiesta de Afrodita en Chipre, el rey pidió que su esposa fuera como la estatua que había creado. Afrodita escuchó su plegaria, hizo que la figura cobrara vida y convirtió el marfil en carne.[109] En Beocia, Orión tuvo dos hijas, Metíoca y Menipe —las Corónides—. Tras la desaparición de su padre, fueron criadas por su madre. Atenea les enseñó el arte del tejido y Afrodita les concedió la belleza.[110]
Cuando los argonautas pasaron junto a las Sirenas, Orfeo logró proteger a la expedición con su canto, pero Butes se lanzó al mar atraído por ellas. Afrodita lo salvó y lo llevó a Lilibeo, donde lo estableció.[111] Hipómenes compitió con Atalanta en una carrera mortal. Con la ayuda de Afrodita, que le entregó tres manzanas de oro, logró distraerla durante la carrera y vencerla. Atalanta terminó cediendo la victoria y se casó con él.[112] Afrodita y las Horas ofrecieron a Ariadna una corona como regalo nupcial. Posteriormente Dioniso la colocó entre las estrellas como la constelación de la Corona.[113]
Ino, nieta de Afrodita, se arrojó al mar en su locura. Afrodita pidió a Poseidón que la transformara en una diosa marina junto a su hijo, y ambos fueron divinizados.[114] Hermafrodito se unió al cuerpo de la ninfa Salmacis al bañarse en su fuente, y pidió a sus padres que cualquier hombre que entrara en esas aguas quedara afeminado. Los dioses concedieron su deseo.[115] El faraón Amasis no podía consumar su matrimonio con Ladice hasta que ella prometió a Afrodita una estatua. Tras la plegaria, Afrodita concedió la consumación del matrimonio y la reina cumplió su voto enviando una imagen al santuario de la diosa en Cirene.[116]
Episodios de la cólera de Afrodita
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En algunos mitos, Afrodita actuaba como una divinidad que castigaba la falta de respeto, la impiedad o el rechazo de su poder, provocando deseo, locura amorosa, violencia o metamorfosis punitiva como formas de restaurar su autoridad divina. En el ciclo de la expedición de los argonautas se dice que las mujeres de Lemnos no habían honrado a Afrodita, por lo que la diosa las castigó con mal olor. Sus maridos las abandonaron por mujeres tracias, y las lemnias, movidas por la ira y los celos, asesinaron a todos los hombres de la isla, convirtiéndola en un territorio sin varones.[117]
Pasífae no había honrado a Afrodita, por lo que la diosa le inspiró una pasión antinatural por un toro. De esa unión nació el Minotauro, mostrando el poder destructivo del deseo enviado por la diosa.[118] Tindáreo olvidó ofrecer sacrificios a Afrodita, y la diosa castigó a su familia haciendo que sus hijas fueran infieles y causaran desgracias matrimoniales, como en los casos de Timandra, Helena y Clitemnestra.[119] Menelao no cumplió la promesa hecha a Afrodita tras su matrimonio con Helena, por lo que la diosa lo castigó indirectamente mediante el conflicto de Troya.[120] Los hijos de Poseidón y Halia ofendieron a Afrodita cuando la rechazaron en Rodas. La diosa los enloqueció, y cometieron actos de violencia hasta que fueron castigados y enterrados por Poseidón.[121]
Las hijas de Cíniras no honraron a Afrodita, por lo que la diosa las castigó con conductas sexuales desordenadas y una vida de desgracia en Egipto.[122] Afrodita castigó a los habitantes de Chipre por prácticas impías o por negar su divinidad, transformándolos en toros o en piedra —Cerastas y Propétides—, como símbolo de su ira.[123] Hipómenes olvidó agradecer a Afrodita tras vencer a Atalanta, por lo que la diosa los hizo cometer sacrilegio en un templo y los transformó en leones.[124] Afrodita provocó que Escila traicionara a su padre Niso por amor a Minos. Tras la caída de Niso, ambos fueron transformados en animales marinos como castigo por la traición y la violencia.[125]
Eos fue castigada por Afrodita con un deseo amoroso constante como castigo por su relación con Ares.[126] Helios descubrió la infidelidad de Afrodita con Ares y se la reveló a Hefesto. Este hecho provocó la venganza de Afrodita, que lo castigó haciendo que se enamorara de Leucótoe y sufriera un amor destructivo.[127] Afrodita, enfurecida porque Calíope no le había otorgado a Adonis como premio, instigó el deseo entre las mujeres de Tracia hacia Orfeo, provocando que lo descuartizaran vivo.[128] Afrodita, ofendida por Clío, la hizo enamorarse de Píero, de cuya unión nació Jacinto.[129] Erimanto, hijo de Apolo, fue castigado tras haber visto a Afrodita con Adonis; en respuesta, Apolo, irritado, lo transformó en jabalí que mató a Adonis.[85] Nerites rechazó el ascenso a Olimpo junto a Afrodita, y la diosa, enfurecida, lo transformó en una concha, sustituyéndolo por Eros como compañero.[130]
Afrodita castigó a Diomedes por herirla en Troya, provocando desgracias en su regreso. Además, castigó a su compañero Acmón por insultarla, transformándolo en ave junto con otros hombres.[131] Tras el desprecio de Narciso hacia el amor, Afrodita (como Némesis vengadora) hizo que se enamorara de su propio reflejo, lo que lo condujo a la muerte y a su transformación en flor.[132] Polifonte despreciaba a Afrodita y seguía a Artemisa; la diosa la castigó haciéndola enamorarse de un oso y enloquecer, lo que terminó en su transformación.[133] Anaxáreta rechazó a Ífis con crueldad; tras su suicidio, Afrodita provocó su transformación en piedra como castigo por su dureza.[134]
Hipólito había despreciado a Afrodita —pues rechazaba el matrimonio como devoto de Artemisa— y, como consecuencia, la diosa provocó la pasión de su madrastra Fedra, lo que condujo a su tragedia. Se interpretó que su vida austera fue resultado de su rechazo a la diosa.[135] Provocó la locura de las yeguas de Glauco, que lo devoraron durante unos juegos funerarios, como castigo vinculado a su influencia sobre la pasión y el deseo.[136] Castigó la rivalidad en torno a un joven de gran belleza (llamado Aquiles), provocando la intervención de Pan y transformaciones posteriores que destruyeron su belleza original.[85] Afrodita castigó a Mirra con un deseo incestuoso hacia su padre. Tras consumar el acto sin revelarse, fue descubierta y perseguida, y finalmente transformada en árbol del que nació Adonis.[137]
Afrodita Urania y Afrodita Pandemos
[editar código · editar]Afrodita Urania (Οὐρανία, ‘celestial’) y Afrodita Pandemos (Πάνδημος, ‘popular’) representan la gran división teológica y filosófica de la diosa en la Grecia clásica. Entre los neoplatónicos y finalmente sus intérpretes cristianos, Afrodita Urania estaba asociada con el amor romántico, mientras Afrodita Pandemos estaba asociada con el mero amor sexual.
Platón
[editar código · editar]Según Platón, no hay Afrodita sin Eros. Por consiguiente, si Afrodita fuera una, uno sería también Eros. Mas como existen dos, existen también necesariamente dos Eros. Una, sin duda más antigua y sin madre, es hija de Urano, a la que por esto llamamos también Urania; la otra, más joven, es hija de Zeus y Dione y la llamamos Pandemo. En consecuencia, es necesario también que el Eros que colabora con la segunda se llame, con razón, Pandemo y el otro Uranio.[138]
Pausanias
[editar código · editar]Según Pausanias, en Élide, detrás de un pórtico, hay un templo de Afrodita, y un recinto sagrado al aire libre no muy lejos del templo. La Afrodita que está en el templo es llamada Urania. Es una estatua de marfil y oro, obra de Fidias, y tiene un pie apoyado sobre una tortuga. Cerca del templo hay otro recinto de Afrodita, rodeado por un muro. Dentro hay una base y, sobre ella, una imagen de bronce de Afrodita sentada sobre un macho cabrío de bronce. Esta obra es de Escopas, y a esta Afrodita la llaman Pandemo. El autor señala que el significado de la tortuga y del macho cabrío queda abierto a la interpretación, dejando su simbolismo para quienes quieran hacer conjeturas.[139]
Amoríos, consortes y descendientes
[editar código · editar]| Consorte | Amoríos y/o descendencia |
|---|---|
| Adonis | Al cabo de diez meses el árbol se resquebrajó y nació el llamado Adonis; por su belleza, Afrodita lo ocultó en un arca, siendo aún niño, y a escondidas de los dioses lo confió a Perséfone. Pero Adonis quiso pasar con Afrodita también su propia parte.[140] Los hijos que tuvo con Adonis fueron un varón, Golgo, fundador de Golgi en Chipre,[141] y una hija, Beroe, fundadora de Beroea en Tracia.[142] En una de las muchas variantes a Príapo se lo imagina como un hijo de Adonis y Afrodita.[143] |
| Anquises | Citerea de bella corona parió a Eneas, en placentero contacto con el héroe Anquises en las cumbres azotadas por el viento del escabroso Ida.[144] Anquises y Afrodita también fueron los padres de Liro, quien murió sin descendencia.[145] |
| Ares | A su vez, con Ares, perforador de escudos, Citerea concibió a Fobos y a Deimos, terribles, que ponen en confusión las compactas falanges de varones en la guerra sangrienta junto con Ares destructor de ciudades; y también a Harmonía, a quien el muy esforzado Cadmo hizo su esposa.[62] Eros, hijo terrible de Afrodita engañosa, al que dio a luz para Ares traicionero.[146] De Afrodita y de Ares se dice que también nació Anteros.[147] |
| Butes | Pasaron junto a las sirenas, y Orfeo, contrarrestándolas con su canto, pudo contener a los argonautas. Sólo Butes nadó hacia ellas, pero Afrodita lo arrebató y lo estableció en el cabo Lilibeo.[148] Cuando Heracles se acercó a los parajes situados en los alrededores del Érice (Sicilia), le retó a luchar Érix o Érice, el hijo de Afrodita y de Butes.[149] |
| Cíniras | Una versión tardía dice que Afrodita, tras cometer adulterio con Ares, se unió a Cíniras.[150] |
| Dioniso | Príapo es un dios venerado donde pastan cabras y ovejas y hay enjambres de abejas. Pero los de Lámpsaco lo veneran más que a los demás dioses, y dicen que es hijo de Dioniso y Afrodita.[151] Según el Anacreontea, las Cárites, sin especificarlas individualmente, nacieron de la pasión entre Afrodita y Dioniso.[152] Para los órficos Hermes Psicopompo (acaso Yaco), que habita el inexorable sendero del Cocito, es hijo de Dioniso y de la doncella pafia, de Afrodita de ojos vivos.[153] En otras versiones Himeneo nació de la unión entre Dioniso y Afrodita.[154] |
| Faetón o Faetonte | Además Eos[155] (o Hémera),[156] con Céfalo concibió un hijo ilustre, Faetonte, semejante a los dioses. A él, joven, en la tierna flor de una noble juventud, de ingenuos pensamientos, la risueña Afrodita le levantó llevándoselo por los aires y le colocó en sus sagrados templos, servidor secreto de su santuario, como un genio divino.[155][156] Se dice que Faetonte engendró a Astínoo, de quienes descienden los reyes de Chipre.[157] |
| Faón | De Faón se enamoró Afrodita y lo escondió entre las lechugas o brotes de cebada.[158] Otros dicen dice que era barquero de profesión. Afrodita se presentó para que la llevara en barca y este la recibió con agrado sin saber quién era. A cambio la diosa le entregó un bálsamo. Cuando Faón se lo aplicó se convirtió en el más hermoso de los hombres.[159] |
| Hefesto | Dijo, y alzándose presurosas marcharon a la gran mansión de Cipris, la que le construyera su marido el patizambo, cuando al principio se la llevó del lado de Zeus como esposa.[160] Según una versión latina Cupido (Eros) habría nacido de la unión legítima entre Venus (Afrodita) y Vulcano (Hefesto).[161] |
| Hermes | Parecido al de Príapo, según cuentan algunos mitos, fue el nacimiento del llamado Hermafrodito, que nació de Hermes y Afrodita y recibió su nombre de la combinación del de sus dos progenitores.[162] El segundo Cupido (Eros) nació de Mercurio y de la segunda Venus,[163] refiriéndose a la Afrodita nacida de la espuma.[164] |
| Nerites | Eliano nos dice que Afrodita, antes de subir al Olimpo, gozaba del amor del hermoso Nerites. No obstante cuando Afrodita fue convocada por Zeus para morar en el Olimpo se dice que Nerites rechazó acompañar a la diosa. Afrodita, irritada por el desdén, se vengó de Nerites metamorfoseándolo en concha.[165] |
| Poseidón | Cantando himnos a la hija de Afrodita y Poseidón, a la marina Rode, esposa de Helio.[166][167] Otros dicen que de la misma unión nació una tal Herófile o Herófilo.[168] O bien de Venus y Neptuno fue hijo Érice.[169] |
| Zeus | Se dice que incluso una vez Zeus se sintió enamorado de su propia hija. Afrodita huyó para evitar una unión incestuosa y Zeus, recapacitando, cesó en su persecución, derramando su semilla en el suelo.[170] Príapo fue concebido de Zeus y Afrodita; pero Hera, en un ataque de celos, puso sus manos con cierto engaño sobre el vientre de Afrodita y preparó un bebé informe, feo y demasiado carnoso para nacer. Su madre lo arrojó a una montaña; un pastor lo levantó.[171] En una versión Eros (Cupido) es hijo de Júpiter y de su propia hija Venus, de modo que Zeus era a la vez su padre y su abuelo.[172] |
Hijos de Afrodita sin consorte nominado
[editar código · editar]En múltiples fuentes se refieren a Eros como el hijo de Afrodita, sin mencionar si nació siquiera de padre alguno.[173] Esquilo y Safo dicen que Persuasión (Peithó) es hija natural de Afrodita.[174] Hesiquio dice sucintamente que Meligunis o Meligúnide era el nombre de la isla de Lípara y también hacía referencia a una de las hijas de Afrodita.[175] De nuevo Esquilo llama a Afrodita, sin especificar el consorte, madre del Deseo (Hímero), la Persuasión (Peito), Harmonía y a los Amores (Erotes); una atribución alegórica como diosa del amor.[176] Otros dicen que Rode fue hija de Afrodita sin especificar la filiación paterna.[177] Incluso una fuente tardía dice que la propia Helena era hija de Afrodita y que hijo de esta Helena fue Euforión.[178] Derceto, llamada la diosa Siria, era hija de Afrodita, según las leyendas del catasterismo del Pez.[179]
Epítetos y títulos
[editar código · editar]Véase también "Epítetos de Afrodita en la Ilíada".
- Acidalia, ‘de la fuente Acidalia’;
- Afrodita en kepois (Ἀφροδίτη ἐν Κήποις), ‘de los jardines’;
- Ambologera, ‘la que pospone la vejez’;
- Anadiómena (Ἀναδυομένη), ‘que sale del mar’, como en la pintura de Apeles;
- Androfono (Ἀνδροφόνος), ‘poderosa’;
- Anosia (Ἀνόσια), ‘profana’;
- Areia, (por su amante Ares), guerrera;
- Automata, como fuente del amor espontáneo.[180]
- Baiotis, la de orejas pequeñas, particularmente en Siracusa;[180]
- Basilis (Βασιλίς), ‘reina’;
- Caliglutos (Καλλίγλουτος), ‘de los hermosos glúteos’;
- Calipigia (Καλλίπυγος), ‘bella fogosa’;
- Cipria o Cipris' (Κύπρις), ‘de Chipre’;
- Citerea (Κυθήρεια), ‘de Citera’;
- Despoina (Δέσποινα), ‘la señora’;
- Enoplios (Ἐνόπλιος), ‘armada’;
- Epitimbidia, ‘sobre las tumbas’ (similar a Melaina y Melainis);
- Epitragidia, ‘detrás del macho cabrío’;
- Escotia (Σκοτία), ‘oscura’;
- Filopannyx, ‘Amante de la Noche entera’
- Genetilis, ‘de la maternidad’;
- Hetera (Ἑταίρα), ‘la cortesana’;
- Melaina (Μέλαινα), ‘negra’ (similar a Epitimbidia y Melainis);
- Melainis (Μελαινίς), ‘la joven negra’ (similar a Epitimbidia y Melaina);
- Morfo (Μορφώ), término que puede relacionarse con la "forma" (‘de varias formas’ o 'de bellas formas') o con el "sueño", con culto en Esparta;[180]
- Pandemos (Πάνδημος), ‘común a todos’, una forma adorada cerca del ágora de Atenas;
- Persefesa (Περσεφάεσσα), ‘reina del inframundo’; un rasgo de Perséfone
- Porni (Πόρνη), ‘la prostituta’, o “ meretriz “ diosa de la lujuria;[181]
- Praxis (Πράξις), ‘del acto sexual’;
- Sosandra, ‘salvadora de los hombres‘;
- Timboricos (Τυμβωρύχος), ‘percusionista’;
- Urania (Οὐράνια), ‘celestial’.
Templos
[editar código · editar]- Templo de Pafos.
- Templo de Santorini o Thera.
- Templo de Cnido, para el que se hizo la Afrodita de Cnido de Praxíteles.
- Templo de Afrodita o Venus en la Villa Adriana de Tívoli, en forma tholos, que reproducía el de Cnido.
- Templo de Amatunte (Chipre).
- Templo de Rodas.
- Templo de Afrodisias.
- Templos de Afrodita en Corinto. Corinto era conocido como la ciudad de Afrodita. En esta ciudad la diosa disponía de al menos tres santuarios: El más importante, en la cima del Acrocorinto (que supuestamente le había sido ha regalado a la diosa por Helios), del siglo V a. C., era de pequeño tamaño (10×16 m) y sus materiales se terminaron usando para levantar una iglesia cristiana en el siglo V d. C. El llamado Templo F de la terraza oeste, de mármol, en estilo jónico, se levantó a mediados del siglo I. Contenía una escultura de Hermógenes de Citera. El tercero, en el Kraneion, estaba cerca del cementerio y de un bosque de cipreses, dedicado a Afrodita Melainis ("negra", una divinidad ctónica vinculada a esos entornos, que siguieron teniendo la misma función en época cristiana, cuando se convirtió en basílica).[182] Otros dos templos de Afrodita se levantaron en los puertos, Lequeo y Céncreas. Con su imagen se acuñaron más tipos de monedas que con las de ninguna otra divinidad, excepto Poseidón. Las fuentes cristianas recogen que a la llegada de San Pablo había en Corinto un millar de prostitutas sagradas de Afrodita.[183]
- Templos de Afrodita Pandemos (Atenas, Megalópolis y Tebas).
- Templo de Afrodita Urania (Atenas).
- Templo de Afrodita en kipois ("Afrodita de los jardines") en la Acrópolis de Atenas.
- Templo de Esparta. Pausanías registra que, en Esparta, Afrodita era venerada como Areia, que significa "belicosa". Pausanías también cuenta que, en Esparta y en Citera, había estatuas de culto extremadamente antiguas de Afrodita llevando armas, siendo el único caso conocido de este tipo de adoración de Afrodita en la Antigua Grecia.
- Templo de Afrodita Praxis Πραξις en Megara. La imagen de la diosa era de marfil, anterior a la época de Praxíteles. Se acompañaba de sendas estatuas de Peito y Parégoro. El conjunto indica que esta advocación ha de interpretarse como "éxito en el amor".[180]
- Templo de Afrodita en Afaca (Fenicia), sobre el monte Líbano. Fue célebre en la Antigüedad por la prostitución sagrada que allí se practicaba. En el siglo IV, el emperador cristiano Constantino I ordenó que «todo él, con sus objetos de culto, fuera arrasado desde los cimientos».[184]
En distintas ciudades se levantaron altares y templos de Afrodita en honor de viudas y concubinas de los Epígonos.[180]
El comediógrafo del siglo IV a. C. Filetero ironiza: "en todas partes hay templos de Afrodita la amante, y en ninguno altares de Afrodita, la diosa casada." Aunque lo primero es una exageración y lo segundo algo incierto, sí que refleja el estado del culto a Afrodita en su época.[180]
- Templo de Afrodita de Lindos, en la isla de Rodas.
- Templo de Afrodita en Afrodisias, de Caria. Fue desmantelado en la época cristiana para construir basílicas.
- Restos del templo de Afrodita de Tesalónica.
- Vista del Acrocorinto desde las ruinas del templo de Afrodita.
- Restos del santuario de Afrodita de Kuklia, Chipre.
Iconografía
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Entre las imágenes más antiguas de Afrodita están las de tradición micénica, en que aparece con una paloma (que también es atributo de la diosa fenicia Astarté) o montada sobre un toro (siglo VIII a. C.)[185] En todo caso, las representaciones de divinidades femeninas en la escultura griega (korai) aparecen siempre vestidas en la escultura arcaica, convención que se mantiene, incluso para Afrodita, en el comienzo de la escultura clásica del siglo V a. C., como demuestran la Afrodita Sosandra de Calamis (ca. 460 a. C.) y el llamado «grupo de Afrodita» del frontón oriental del Partenón, obra de Fidias (o quizá de Alcámenes), un excelso ejemplo de la técnica de paños mojados,[186] con paralelos en dos piezas que se conocen por fuentes literarias: la Afrodita Urania de Fidias (ca. 435 a. C. —con una tortuga—) y la Afrodita de los jardines de Alcámenes (ca. 420 a. C.) La Afrodita de Frejus,[187] de Calímaco (ca. 415 a. C.), se despoja del manto, pero mantiene la túnica, descubriendo un seno, y lleva en su mano la manzana de Discordia (el modelo se continuará en época romana como representaciones de Venus Genetrix).[185]
A partir de entonces, la iconografía de Afrodita sigue distintas convenciones: La de la Afrodita púdica[188] (desnuda, pero que se intenta cubrir la desnudez) se fijó a partir de la Afrodita de Cnido, obra de Praxíteles en Atenas hacia 360 a. C. (modelo que siguen, entre otras, las copias de época romana como la Afrodita de Menofanto, la Venus Ludovisi y la Venus de Médici). Cuenta Plinio el Viejo que Praxíteles había realizado dos esculturas de Afrodita, una vestida (que fue elegida por la ciudad de Cos), y otra desnuda (con la que tuvieron que conformarse los de Cnido, por ser los segundos en elegir), y que habría sido la primera representación desnuda de esta diosa.[189] En realidad, la tradición fenicia de imágenes desnudas nunca se había perdido en escenas narrativas.[185]
A Lisipo se debe el modelo de la Afrodita de Capua, mirando su reflejo en el interior del escudo de Ares (que sigue, por ejemplo, la Venus de Milo). A Escopas, la Afrodita Pandemos (montada en un macho cabrío, ca. 350 a. C.)[185]
Una derivación de la Afrodita púdica es la Venus Calipigia, que vuelve el rostro y exhibe sus «hermosas nalgas» con un gesto de anasyrma. Otro modelo es el de la Afrodita acurrucada, sorprendida en el trance de mirarse en la superficie del agua, atribuida a Doidalsas de Bitinia (ca. 260 a. C.) Deriva de ella la Afrodita desatándose la sandalia (ca. 130 a. C.)
Afrodita Anadiómena ("alzada" o "surgida de las aguas") es la denominación de las representaciones de la escena del nacimiento de Afrodita, de la que Apeles (finales del siglo IV a. C.) realizó una famosa pintura, en la que aparecería desnuda y escurriéndose el agua de sus largos cabellos; en cambio, la escultura que se ha conservado que representa esa escena es el Trono Ludovisi (ca. 450 a. C.), donde la diosa es literalmente alzada por otras dos figuras, y aparece cubierta por una túnica húmeda que transparenta la mitad superior de su cuerpo.[190] La Afrodita de Rodas combina la postura agachada con el gesto de secarse el pelo de la Anadiómena.[185]
Las modificaciones modernas de algunas esculturas antiguas pueden añadirles otros elementos, como es el caso de la Venus de Arlés a la que Girardon representó como ganadora del juicio de Paris (con una manzana y un espejo), cuando lo más probable es que fuera una copia romana de la Afrodita de Tespias de Praxíteles (encargada por Friné). Entre las más curiosas representaciones antiguas de Afrodita están el grupo helenístico, de Afrodita, Pan y Eros, procedente de Delos, en el que Afrodita amenaza a Pan con una sandalia;[191] o la doble herma de Afrodita y Eros.[192]
- Estatua de divinidad femenina (probablemente Afrodita), siglo VI a. C.
- Trono Ludovisi.
- Afrodita Sosandra.
- Grupo de Afrodita en el Partenón.
- Afrodita de Frejus.
- Venus de Médici, una de las copias de la Afrodita de Cnido de Praxíteles.
- Venus Ludovisi (también llamada Venus Altemps), otra de las variantes de la Cnidia.
- Venus de Capua, una de las copias de la Afrodita de Lisipo.
- Afrodita, Pan y Eros.
- Afrodita del templo de Afrodisias.
- Afrodita preparando el baño, isla de Cos.
También es muy abundante la representación de Atenea asociada a otros dioses, como Hermes, o la escena del juicio de Paris, donde no es raro que Atenea y las otras dos diosas aparezcan vestidas. Aparece en todo tipo de soportes, como el relieve, la cerámica o el mosaico. Un curioso ejemplo de retrato imperial representa a Adriano como Ares y a la emperatriz Lucila como Afrodita (siguiendo el modelo de la Venus de Capua).
- Afrodita salvando a su hijo Eneas, ánfora etrusca de figuras negras, ca. 480 a. C.
- Pelike de figuras rojas con el nacimiento de Afrodita, del Pintor de Erichthonios, ca. 450-420 a. C.
- Hermes, Eros y Afrodita en una cerámica de figuras rojas del Pintor de Viena.
- Mosaico con el tema del nacimiento de Afrodita, museo de Susa (Túnez).
- Mosaico llamado de los amores, con el tema del juicio de Paris, procedente de Cástulo.
- Sarcófago con el tema del juicio de Paris, ca. 117-138 d. C.
- Afrodita montando un cisne. Rodas, 460 a. C.
A partir del Renacimiento, la pintura mitológica tuvo en Afrodita-Venus uno de sus principales temas, sola (como en el cuadro de Giorgione) o en todo tipo de asociaciones (con Ares-Marte, con Eros-Cupido —como en el cuadro de Velázquez—, con Hefaistos-Vulcano, con Adonis o en alegorías como la de Botticelli, las de Tiziano o la de Bronzino).
- Ilustración de De mulieribus claris.
- Venus y Marte, de Botticelli, 1483.
- Venus dormida, de Giorgione, 1507-1510.
- Amor sacro y amor profano, de Tiziano, 1515-1516.
- Ofrenda a Venus, de Tiziano, 1518-1520.
- Venus y Amor, de Hans Holbein el Joven, ca. 1524.
- Venus y Cupido, de Lorenzo Lotto, ca. 1520-1530.
- Venus de Urbino, de Tiziano, 1538.
- El Nacimiento de Venus (Botticelli).
;Manierismo y Barroco
- Alegoría del triunfo de Venus, de Bronzino, 1540-1550.
- Venus recreándose en la música, de Tiziano, 1550.
- Venus, Vulcano y Marte, de Tintoretto, 1555.
- Venus del espejo, de Tiziano, 1555 (hay una copia de Rubens).
- Venus, Adonis y Cupido, de Annibale Carracci, 1590.
- Venus y Marte (Saraceni), 1600.
- Venus y Cupido, de Artemisia Gentileschi, ca. 1625.
- El tocador de Venus, de Francesco Albani, 1635-1640.
- Neoclasicismo
La pintura neoclásica continúa utilizando a Venus, como al resto de los temas mitológicos. La enseñanza académica de los artistas incluía no solo el estudio de los modelos antiguos, sino de los textos clásicos, que también eran de conocimiento general entre los dilettanti y el cada vez más amplio público que tenía acceso al arte; de modo que pintores como James Barry podían hacer indicaciones de sus fuentes literarias, como esta que acompaña a su Venus: "Lucrecio, libro I, y Homero, Himno a Venus".[193]
- Venus y Cupido, de Mengs, ca. 1750.
- Venus y Adonis, de Goya, 1771.
- Juno recibiendo el cíngulo de Venus, de Joshua Reynolds.
- Cupido desatando el cíngulo de Venus, de Reynolds, 1788.
- Venus Anadiómena, de Ingres, ca. 1848.
Frente a la mayor libertad que se permitían los pintores, los escultores tendieron más a reproducir los modelos antiguos con pocas variaciones, como Coysevox (que reproduce la de Doidalsas) o Canova (Venus Italica, que reproduce la de Praxíteles),[194] aunque este mismo realizó también el retrato mitologizado de Paulina Bonaparte como Venus Victrix.
- Venus Italica.
- Venus Victix.
Véase también
[editar código · editar]Notas y referencias
[editar código · editar]- ↑ En griego moderno: Αφροδίτη; en latín: Aphrodite
- 1 2 3 Pierre Grimal: Diccionario de mitología griega y romana, voz «Afrodita»
- ↑ No obstante, en la Antología Palatina, leemos que «La reina Cipria, una mujer, aviva el fuego que enloquece a los hombres por las mujeres, pero el propio Eros convence la pasión de los hombres por los hombres».
- ↑ El testimonio definitivo sobre su belleza absoluta y la supremacía de su estética se halla en el mito del juicio de Paris, en donde Afrodita es elegida como las más hermosa de las diosas, narrado en los fragmentos de las Ciprias. Luciano (Diálogos de los dioses, 20) e Higino (Fábulas, 92) también dan cuenta del triunfo de la belleza de Afrodita.
- ↑ John Boardman muestra cómo, desde Praxíteles, la imagen de Afrodita se convirtió en el ideal de la belleza femenina desnuda (Greek Sculpture: The Late Classical Period, pp. 46-56, 1995). La Afrodita de Cnido es considerada por la historiografía del arte la representación paradigmática de la belleza y sensualidad de la diosa.
- 1 2 Eurípides: Hipólito, 1—6; Lucrecio: De rerum natura I, 1–2; Estrabón: Geografía VIII, 6, 20.
- ↑ Walter Burkert: Greek Religion, Harvard University Press, 1985, p. 152; Karl Kerényi: The Gods of the Greeks (1951), cap. «Aphrodite»; Jennifer Larson: Ancient Greek Cults: A Guide (2007), pp. 113-122.
- 1 2 3 Hesíodo: Teogonía, 188
- ↑ Hesíodo: Teogonía, 194-195; Lucrecio: De rerum natura I, 6-9
- 1 2 Homero: Ilíada V, 370
- ↑ Ilíada XIV, 214-221; Marcial: Epigramas, XIV; Himno Homérico V, versos 58-65. El cinturón bordado (kestós himás), como objeto físico concreto y específico, se reserva explícitamente para la narración de la Ilíada en la que Hera le pide a Afrodita el objeto para excitar la pasión de Zeus y desviarle de sus objetivos. Luciano de Samosata (Diálogos de los dioses, VII) dice que Hermes robó los artefactos de los dioses una vez, y de Afrodita se llevó su cinturón.
- ↑ En la Grecia arcaica y clásica temprana, Afrodita se representaba vestida y solemne. Sin embargo, en el siglo IV a.C., el escultor griego Praxíteles rompió este tabú y creó el primer desnudo integral femenino de la historia del arte con la famosa Afrodita de Cnido. A partir de ese momento, la desnudez y la compañía de Eros se fijaron como rasgos artísticos plenamente griegos.
- ↑ En la cerámica de figuras rojas existen numerosas vasijas griegas del periodo clásico (siglos V y IV a.C.) que muestran la escena del aseo de Afrodita. En ellas, la diosa aparece semidesnuda o desnuda en el baño, mientras un Eros alado y de pequeño tamaño le sostiene los espejos, le vierte perfumes o le ayuda a colocarse las joyas. Un ejemplo famoso es la hidria del pintor de Meidias (custodiada en el Museo Británico).
- ↑ Segundo Mitógrafo Vaticano, 41 y 42; Primer Mitógrafo Vaticano, 172. Aunque estos autores escriben en latín medieval, se refieren explícitamente a la ‘Venus griega’.
- ↑ Pausanias: Descripción de Grecia, VIII 5, 2; Tácito: Historias II, 2-3; Estrabón: Geografía XIV 6, 3
- ↑ Ateneo: Deipnosophistae XIII, 574-579; Plutarco: Vita Sullae XXVI, 3-4; Pausanias: Descripción de Grecia II 2, 4-5
- ↑ En una hidria de figuras rojas, obra de Midias, ilustra a Afrodita rodeada por varios efebos alados de larga melena. Durante el período clásico los Erotes se representaban como adolescentes o jóvenes efebos (atléticos, esbeltos y con grandes alas). No tenían nada de infantiles; encarnaban el ideal de la belleza masculina juvenil que despertaba el deseo en los simposios griegos.
- ↑ Durante el período helenístico nace el concepto de los ‘niños alados’ para representar a los Amores. A partir del siglo IV a. C., y en pleno apogeo del helenismo, el gusto artístico griego evolucionó hacia un estilo más ornamental, dramático y doméstico. Es en esta época cuando los Erotes dejan de ser jóvenes y comienzan a representarse como niños pequeños, regordetes y traviesos, a semejanza de un niño pequeño. Como mejor ejemplo tenemos el famoso grupo escultórico de Afrodita, Pan y Eros (hallado en Delos y conservado en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas). En esta obra de mármol Eros ya no es un joven, sino un niño pequeño alado que vuela junto al hombro de su madre y aparta los cuernos de Pan para defenderla.
- ↑ Hesíodo: Teogonía, 203
- ↑ Lucrecio: De la naturaleza de las cosas I, 4-20
- ↑ Himno homérico V, a Afrodita, vv. 1-6
- ↑ HESÍODO: Teogonía 176 y ss.
- Texto español en Wikisource.
- ↑ HERÓDOTO: Historias I, 105 (CV) y 131 (CXXXI).
- Historias, 1: texto español en Wikisource.
- ↑ Hammarström, Glotta 11, 21 5f.
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- Douglas Q. Adams (Douglas Quentin Adams): indoeuropeísta comparatista estadounidense, catedrático de inglés de la Universidad de Idaho.
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- ↑ Robert S. P. Beekes (2010). Etymological Dictionary of Greek. Brill. p. 179. ISBN 978-9004174184.
- ↑ Higino: Fábulas 197; Cicerón: Sobre la naturaleza de los dioses III, 21-23; Suda: voz «Astarté»
- ↑ Heródoto: Historias I, 131 y 199. Milita es probablemente la Belit (= «señora») de las inscripciones asirias; es decir, el femenino de Bel, «(el) señor».
- ↑ Heródoto: Historias I, 131 y III, 8. Alilat, por su parte, corresponde a Al Ilat, «la diosa» (III 8, 3), inicialmente un apelativo que con el tiempo se convirtió en un nombre propio.
- ↑ Heródoto: Historias I, 131
- ↑ Heródoto: Historias II 41, 5. En virtud del sincretismo religioso, Isis absorbió a otras divinidades, entre ellas a Hathor (cf. Plutarco: De Iside et Osiride, 39), que, como diosa del amor, era representada como «vaca del amor», símbolo de la fecundidad. Así, Isis-Hathor era representada como una vaca, como una mujer con cabeza de vaca o como una mujer con cuernos. Heródoto dice que esa faceta de la diosa es llamada Afrodita entre los egipcios.
- ↑ Heródoto: Historias IV, 59. Argímpasa era la diosa de la luna.
- ↑ Cicerón: De natura deorum II, 27; Ennio, fragmento 45 = Varrón, De re rustica, I.I.4.
- ↑ PAUSANIAS: Descripción de Grecia I, 14, 7.
- I: texto español.
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- I: texto griego en Wikisource.
- I, 14, 7: texto inglés, con índice electrónico, en el Proyecto Perseus. En la parte superior derecha se encuentran los rótulos activos focus (para cambiar al texto griego) y load (para el texto bilingüe).
- I, 14: texto bilingüe francés-griego.
- I: texto español.
- ↑ Pausanias:, Descripción de Grecia 9.27.1–2; Servio, Comentario a la Eneida 1.720; VIirgilio: Eneida I, 720
- ↑ Ilíada 5.330–331; Heródoto: Historias 1.105; Teogonía 193–198; Pausanias: Descripción de Grecia 3.23.1
- ↑ Virgilio: Eneida 1.530–534
- ↑ Ilíada 18.382–383; Píndaro: odas olímpicas 14.1–5
- ↑ Estrabón: Geografía VIII 6, 20; Pausanias: Descripción de Grecia II 2, 4
- ↑ En particular, Thomas Bulfinch en su conocida The Age of Fable; or Stories of Gods and Heroes: «Nuestra obra no es para el erudito, el teólogo o el filósofo, sino para el lector de literatura inglesa, de ambos sexos, que desea comprender las alusiones tan frecuentemente realizadas por oradores, conferenciantes, ensayistas y poetas, y las que ocurren en conversaciones educadas.» El obituario de Bulfinch en el Boston Evening Standard señaló que los contenidos fueron «expurgados de todo lo que resultase ofensivo».
- 1 2 MARCOVICH, M. (1996). «From Ishtar to Aphrodite». Journal of Aesthetic Education 30 (2): 49.
- ↑ «Kunzl, citado en Louvre». Archivado desde el original el 12 de marzo de 2018. Consultado el 18 de julio de 2017.
- ↑ «Diosas y Dioses Olímpicos». Monteolimpo. Consultado el 7 de junio de 2020.
- ↑ Rodríguez, Maria Victoria (27 de abril de 2011). «Chipre: Petra Tou Romiou, donde nació Afrodita». Diario del Viajero. Consultado el 7 de junio de 2020.
- ↑ «Culto a Afrodita». Blureport. 1 de marzo de 2015. Consultado el 7 de junio de 2020.
- ↑ Walter Burkert: Greek Religion, 1985, p. 152
- ↑ Karl Kerényi: The Gods of the Greeks, 1951, cap. “Aphrodite
- ↑ Marcel Detienne: Les jardins d’Adonis, 1972
- ↑ Vernat: Mythe et pensée chez les Grecs, 1965–1985.
- ↑ Jennifer Larson: Ancient Greek Cults: A Guide (2007, pp. 113–122)
- ↑ Plinio el Viejo: Naturalis Historia, XXXV, 91–92
- 1 2 Cicerón: De Natura Deorum 3, 21
- 1 2 Nono de Panópolis: Dionisíacas XII 43
- 1 2 Epiménides, citado en Tzetzes, sobre Licofrón, 406
- ↑ Lucio Ampelio: Liber memorialis § 9
- ↑ Cicerón: De Natura Deorum, III, 59
- ↑ Ovidio: Las metamorfosis V, 354–384
- ↑ Nono de Panópolis: Dionisíacas 24, 274-81
- 1 2 3 4 5 Himno homérico V, a Afrodita, passim
- ↑ Homero: Odisea VIII, 267 ss
- 1 2 Hesíodo: Teogonía 933
- ↑ La esposa de Hefesto es Caris (Homero: Ilíada XVIII, 296) o Aglaya (Hesíodo, Teogonía, 945).
- ↑ El matrimonio entre Hefesto y Afrodita es una construcción mítica de carácter funcional dentro del orden olímpico, más que una unión basada en afinidad afectiva. Es una unión funcional o simbólica dentro del sistema olímpico: una forma de unir dos potencias complementarias (deseo y técnica) que, narrativamente, además sirve para explicar el episodio del adulterio con Ares.
- ↑ Apolonio de Rodas: Argonáuticas III, 36—40: «Dijo, y alzándose presurosas (Hera y Atenea) marcharon a la gran mansión de Cipris, la que le construyera su marido el patizambo, cuando al principio se la llevó del lado de Zeus como esposa. Después de entrar en el recinto, se detuvieron bajo el pórtico del aposento donde la diosa solía disponer el lecho de Hefesto». Nótese que lo que Apolonio está haciendo es situar a Afrodita en la casa de Hefesto como esposa mítica, dentro de un escenario de palacio divino, no describir una vida conyugal cotidiana.
- ↑ Como única excepción, Séneca (Octavia, 560) dice explícitamente: «…Amorem Vulcani e Venere natum» (“…a Amor [Cupido], engendrado por Vulcano y Venus”). Esto es, probablemente, una metáfora para expresar que ambos dioses gozaban del amor, al menos en un principio. Esta tradición, no obstante se ubica solo en la tragedia romana.
- ↑ A este respecto la Suda (voz Μοιχαγρία, Moijargía) nos habla de «la pena que paga el adúltero sorprendido» (refiriéndose a Hefesto):
- ↑ Apolodoro: Biblioteca mitológica, III 14, 6
- ↑ Higino (Fábulas, 148) dice que del oprobio de Venus y Marte nació Harmonía.
- ↑ Nono de Panópolis: Dionisíacas V, 562 ss.
- ↑ Estacio: Tebaida II, 265 ss.; Nono de Panópolis: Dionisíacas V, 88 ss.
- ↑ Odisea: VIII, vv. 267—300
- ↑ Odisea: VIII, vv. 300—365
- ↑ Luciano: El sueño o el gallo, 3
- ↑ Pseudp-Apolodoro: Biblioteca mitológica I, 4, 4
- ↑ Tercer Mitógrafo Vaticano 304, 11, 6
- 1 2 Ovidio, Las metamorfosis X, 705—740
- ↑ Higino: Fábulas, 58; Apolodoro: Biblioteca mitológica III 14, 4; Antonino Liberal, Metamorfosis XXXIV; Ovidio, Las metamorfosis X, 503—560
- ↑ Apolodoro: Biblioteca mitológica III 14, 4
- ↑ De Astronomica II 7, 4
- ↑ Luciano de Samosata: Diálogos de los dioses, XI
- ↑ Ovidio, Las metamorfosis X, 503—560
- ↑ Ovidio, Las metamorfosis X, 705—740
- ↑ Nono de Panópolis: Dionisíacas 42, 1 ss.
- 1 2 3 Focio: Biblioteca 190 (citando como autoridad a Ptolomeo Queno)
- ↑ Focio: Biblioteca 190 (citando como autoridad a Ptolomeo Queno)
- ↑ Hesíodo: Teogonía 176–206; Himno homérico a Afrodita; Anacreontea fr. 57; Ovidio: Las metamorfosis 4.521; Nono de Panópolis: Dionisíacas 1.86–13.435
- ↑ Himno homérico a Afrodita; Anacreontea fr. 57; Quinto de Esmirna 5.72; Píndaro, referenciado en Platón, Banquete 178–181
- ↑ Ilíada V, 370; Odisea: VIII, 267 ss.; Eurípides: Helena 1098 ss.
- ↑ Nono de Panópolis: Dionisíacas 14, 193 ss.
- ↑ Higino: De Astronomica 2, 30; Ovidio: Fasti 2.458; Ovidio: Las metamorfosis 5.319
- ↑ Himno homérico a Apolo 186–200; Hesíodo, Trabajos y días 60–105; Platón, Banquete 178–181
- ↑ Diodoro Sículo: Biblioteca histórica 4.6; Pausanias: Descripción de Grecia 9.31; Séneca: Fedra 274; Suda s.v. Priapus
- ↑ Filóstrato: Epístolas (Cartas), 37
- ↑ Estrabón, Geografía 11.2.10
- ↑ Claudiano: Gigantomaquia 1
- ↑ Pseudo-Apolodoro: Biblioteca mitológica, Epítome 3, 1-2
- ↑ Ciprias, Ilíada III, 390-420; Apolodoro, Epítome I, 3-4; Eurípides, Troyanas 925-932
- ↑ líada III, 373-382
- ↑ Ilíada V, 297-343, 443-448
- ↑ Apuleyo: Las metamorfosis (El asno de oro) IV, 28 – VI, 24 (passim)
- ↑ Ilíada XIV, 197 s.
- ↑ Plutarco: Moralia II, 23
- ↑ Servio, Comentarios a Eneida II, 649
- ↑ Cf. Cipria, juicio de Paris y manzana de la discoria
- ↑ Ptolomeo Hefestión, Nueva historia; Cipria fr. 1; Homero, Ilíada 5
- ↑ Odisea 20.68 ss.
- ↑ Pausanias: Descripción de Grecia 10.30.1
- ↑ Ovidio: Las metamorfosis 10.243 ss.
- ↑ Antonino Liberal: Metamorfosis 25
- ↑ Pseudo-Apolodoro: Biblioteca 1.135; Higino, Fábulas 14
- ↑ Catálogo de mujeres fr. 14; Pseudo-Apolodoro, Biblioteca 3.10; Ovidio, Metamorfosis 10.560 ss.
- ↑ Higino: De Astronomica 2.5
- ↑ Ovidio: Las metamorfosis 4.416 ss.
- ↑ Ovidio: Las metamorfosis 4.285 ss.
- ↑ Heródoto: Historias 2, 181
- ↑ Apolodoro: Biblioteca mitológica 1.114; Quinto de Esmirna, Posthoméricas 9, 368; Higino: Fabulae 15; Ovidio: Las metamorfosis 13.399; Suda s.v. “Lemnion kakon blepon”
- ↑ Higino: Fabulae 40 y 148; Séneca: Fedra 112 ss.
- ↑ Escolio a Eurípides: Orestes 249; Pausanias: Descripción de Grecia 3.16.10
- ↑ Ptolomeo Hefestión: Nueva Historia fr. 4; resumen en Focio.
- ↑ Diodoro Sículo: Biblioteca histórica 5.55.4
- ↑ Pseudo-Apolodoro: Biblioteca mitológica 3.183
- ↑ Ovidio: Las metamorfosis 10, 220
- ↑ Higino: Fabulae 185; Ovidio: Las metamorfosis 10.681
- ↑ Higino: Fabulae 198
- ↑ Pseudo-Apolodoro: Biblioteca mitológica 1.27
- ↑ Ovidio: Las metamorfosis 4.170 ss.; Higino, Fabulae 148; Séneca, Fedra 124 ss
- ↑ Higino: De Astronomica 2.7
- ↑ Pseudo-Apolodoro: Biblioteca mitológica 1.16
- ↑ Claudio Eliano: De natura animalium 14.28
- ↑ Homero: Ilíada 5.370 ss.; Ovidio: Las metamorfosis 14.476 ss
- ↑ Ovidio: Las metamorfosis 3.350 ss.
- ↑ Antonino Liberal: Metamorfosis 21
- ↑ Ovidio: Las metamorfosis 14, 693 ss.
- ↑ Eurípides: Hipólito (Afrodita aparece en el prólogo); Pausanias: Descripción de Grecia II 32, 3; Filóstrato: Vida de Apolonio de Tiana VI, 3
- ↑ Higino: Fabulae 250; Virgilio: Geórgicas 3.267 ss.
- ↑ Apolodoro: Biblioteca 3.184; Antonino Liberal, Metamorfosis 34; Ovidio, Metamorfosis 10.298 ss.; Higino, Fabulae 58
- ↑ El banquete 180e.
- ↑ Descripción de Grecia VI, 25, 1. La imagen fue retomada tras el Renacimiento: véase ALCIATI, A. (1584). Emblemata. Amberes: apud Christophorum Plantinum. pp. cxcv. OCLC 62613434.
- ALCIATI, Andrea: Emblemas.
- ↑ Apolodoro, Biblioteca mitológica III 14, 4
- ↑ Escolio a Teócrito XV, 100.
- ↑ Tzetzes: Sobre Licofrón 831
- ↑ Tzetzes "sobre Licofrón" 831
- ↑ Hesíodo, Teogonía 1008-1010
- ↑ Apolodoro, Biblioteca mitológica III 12, 2
- ↑ Simónides: fr. 575 (PMG)
- ↑ Cicerón: Sobre la naturaleza de los dioses, III 59, 60
- ↑ Apolodoro, Biblioteca mitológica I 9, 25
- ↑ Diodoro Sículo, Biblioteca histórica IV 23, 2
- ↑ Clemente de Alejandría: Protréptico II 33, 4
- ↑ Pausanias, Descripción de Grecia IX 31, 2
- ↑ Anacreontea fr. 38
- ↑ Himno órfico 57
- ↑ Pierre Grimal: Diccionario de mitología griega y romana, voz «Himeneo»
- 1 2 Hesíodo, Teogonía 986–90
- 1 2 Pausanias, Descripción de Grecia I 3, 1
- ↑ Apolodoro, Biblioteca mitológica III 14, 3
- ↑ Ateneo: Banquete de los eruditos, II epítome, 69D, citando como autoridades a Cratino y Marsias el Joven.
- ↑ Eliano: Historias curiosas XII, 18
- ↑ Apolonio de Rodas, Argonáuticas III, 36 ss
- ↑ Séneca, Octavia 560
- ↑ Diodoro Sículo, Biblioteca histórica 4.6.5
- ↑ Cicerón: De Natura Deorum 3.60
- ↑ De Natura Deorum 3.59
- ↑ Eliano, Sobre la naturaleza de los animales 14, 28
- ↑ Píndaro, Olímpicas VII
- ↑ Escolio a Píndaro, Olímpicas 7.24–5 (Fowler 2013); el escolio especifica que tanto Afrodita como Poseidón son los padres de la ninfa de Rodas.
- ↑ Escolio sobre Píndaro, Píticas 8.24. Solo sabemos, de esta Herófile o Herófilo, que es una hija de Poseidón y Afrodita.
- ↑ Primer Mitógrafo Vaticano, 101 (La historia de Neptuno)
- ↑ Nono: Dionisíacas 14.193 y 32.65
- ↑ Suda, voz «Príapo»
- ↑ Virgilio: Ciris, 134
- ↑ Íbico, fr. 284; Anacreontea fr. 44; Pausanias 9.27.1; Estacio, Silvas I 2, 51, Apuleyo 11, 218
- ↑ Esquilo, Las suplicantes, 1039; Safo fr. 200 (Campbell, pp. 186–7), citado en escolio a Hesíodo, Trabajos y días, 73c
- ↑ Hesiquio de Alejandría, voz «Meligunis» (Μελιγουνίς)
- ↑ Esquilo, Las suplicantes 1038 ss
- ↑ Píndaro, Olímpicas VII, 14.
- ↑ Ptolomeo Hefestión: Historia nueva, IV, citado por Focio, 190
- ↑ Eratóstenes: Catasterismos, XXXVIII (Pez)
- 1 2 3 4 5 6 FARNELL, Lewis Richard: The Cults of the Greek States (El culto en los estados griegos).
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- ↑ Reseña en el n.º del 21 de marzo del 2017 del diario español El País:Las diosas se desnudan en el Louvre - Una ambiciosa exposición rastrea al misterioso Praxíteles, el gran escultor de la Grecia clásica.
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Enlaces externos
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Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Afrodita.
Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Venus.
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- Texto latino en Google Books; facsímil electrónico.
- Texto griego en Internet Archive; facsímil electrónico.
- Texto latino en Google Books; facsímil electrónico.
- 21: Peces ('Ιχθύες; Pisces): Derceto, o el pez que la salvó (al que corresponde en rigor la constelación del Pez Grande o Pez Austral), o ambos, o los descendientes del pez, o los peces que llevaron a la orilla el huevo de Afrodita, o Venus y Cupido (Afrodita y Eros) transformados en peces en su huida de Tifón.
- HIGINO: Astronomía poética (Astronomica).
- 30: Peces.
- Texto inglés en Theoi; trad. de 1960 de Mary Grant.
- 41: Pez.
- Texto inglés en Theoi; trad. de 1960 de Mary Grant.
- 30: Peces.
- FILÓSTRATO EL VIEJO: Cuadros o Imágenes (Εικόνες); II, 1: Coro de muchachas (Υμνητριαι).
- Traducción al inglés, en el sitio Theoi; trad. de 1931 de Arthur Fairbanks publicada en la Loeb Classical Library.
- Texto bilingüe griego - francés, en el sitio de Philippe Remacle.
- Texto griego, en Wikisource.
- Texto bilingüe griego - francés, en el sitio de Philippe Remacle.
- Traducción al inglés, en el sitio Theoi; trad. de 1931 de Arthur Fairbanks publicada en la Loeb Classical Library.
- BOCCACCIO: De mulieribus claris (Acerca de las mujeres ilustres); VII: De Venere Cypriorum regina (Acerca de Venus, reina de los chipriotas).
- Traducción al español; ed. de Pablo Hurus, de 1494.
- Reproducción, con índices y grabados, en facsímil electrónico, en el repositorio Parnaseo, de la Universidad de Valencia.
- Reproducción del grabado; pulsando en ella, se obtiene el texto.
- Índices.
- Reproducción, con índices y grabados, en facsímil electrónico, en el repositorio Parnaseo, de la Universidad de Valencia.
- Texto (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial, la primera versión y la última). latino, en el sitio de la Biblioteca Italiana.
- Traducción al español; ed. de Pablo Hurus, de 1494.
- Imágenes de Venus, en el sitio del Instituto Warburg.
- Afrodita, en el Proyecto Perseus.
- Venus, en el Proyecto Perseus.
- Afrodita
- Diosas de la mitología griega
- Diosas de la belleza
- Antigua religión griega
- Personajes de la mitología griega
- Deidades nombradas en la Ilíada
- Diosas de la fertilidad
- Personajes de la Odisea
- Diosas tomadas por Zeus
- Diosas tomadas por Hefesto
- Diosas tomadas por Ares
- Diosas tomadas por Hermes
- Diosas del amor y la lujuria
- Videntes de la mitología griega
- Personajes de Las metamorfosis
- Sexualidad en la Antigua Grecia
- Deidades venusianas
- Prostitución
- Catasterismos