La COP17 reconoce el retraso en las metas de 2030, pero no consigue actuar con la urgencia necesaria sobre las políticas económicas sectoriales, los subsidios perjudiciales y los derechos humanos.

 

La COP17 del Convenio sobre la Diversidad Biológica, celebrada en Ereván, Armenia, concluye para SEO/BirdLife con un balance preocupante. La primera revisión mundial del Marco de Kunming-Montreal confirma que, al ritmo actual, no se alcanzarán las metas para 2030. Sin embargo, las negociaciones han mostrado que basta la resistencia de unas pocas delegaciones para frenar o rebajar propuestas que pretendían acelerar su aplicación, incluso cuando se refieren a compromisos ya aceptados en 2022.

La organización reconoce el esfuerzo de la Presidencia armenia y de los países que siguen apostando por el multilateralismo, pero alerta de que la búsqueda del consenso no puede convertirse en un mecanismo que permita a una pequeña minoría paralizar la respuesta colectiva a la pérdida de biodiversidad.

Cuando el consenso impide avanzar

Las objeciones de determinadas delegaciones, especialmente Rusia en varias de las negociaciones, han dificultado que los textos mantuvieran referencias expresas a la eliminación de subsidios perjudiciales, el enfoque basado en los derechos humanos y la protección de las personas defensoras del medio ambiente. Son asuntos básicos, no nuevas exigencias: la meta 22 del Marco de Kunming-Montreal ya recoge la protección de los defensores ambientales y la sección C incorpora el enfoque basado en derechos humanos.

Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife señala que “El consenso es una de las grandes fortalezas del multilateralismo, pero no puede convertirse en un instrumento de bloqueo ni en un derecho de veto. No es aceptable que uno o unos pocos gobiernos puedan hacer desaparecer de los acuerdos medidas que ya han sido respaldadas por la comunidad internacional. La cooperación internacional debe servir para avanzar, no para retroceder ni para permitir que los intereses de una minoría frenen las decisiones urgentes que necesita la protección de la naturaleza”.

SEO/BirdLife cuestiona, además, que varias decisiones importantes se hayan debatido y adoptado en sesiones muy tardías, con una sala visiblemente menos concurrida. De hecho, incluso ha habido documentos, relevantes para la biodiversidad y trabajados durante 15 días, que no llegaron ni a debatirse en el plenario. El representante de Panamá ha advertido de las dificultades de las delegaciones pequeñas, que no siempre pueden sostener su presencia en todas las reuniones hasta el final. La organización reclama una planificación que garantice su participación efectiva y transparencia en la comprobación del quórum.

Sin respuestas suficientes sobre las causas de la crisis

La primera revisión mundial reconoce que menos de la mitad de las metas nacionales examinadas están en vías de cumplirse y que los indicadores disponibles presentan más tendencias negativas que positivas. Pese a ello, la COP17 no ha acordado medidas adicionales de suficiente alcance para cambiar las políticas públicas que siguen provocando daños a los ecosistemas.

La reforma de los subsidios perjudiciales es un ejemplo evidente. En Montreal los gobiernos acordaron identificarlos para 2025 y eliminarlos, suprimirlos gradualmente o reformarlos, con el objetivo de reducirlos al menos en 500.000 millones de dólares anuales para 2030. El primer plazo ya ha vencido sin que exista un cumplimiento generalizado; en Ereván se ha discutido incluso si debían reiterarse esas obligaciones, en lugar de concretar cómo aplicarlas. La organización considera igualmente insuficiente la respuesta para integrar la biodiversidad en las políticas agrarias, pesqueras, energéticas, de infraestructuras y financieras. No tiene sentido financiar la conservación mientras otras decisiones presupuestarias siguen contribuyendo a la degradación de la naturaleza.

La conferencia tampoco ha convertido en un programa de acción la hoja de ruta técnica preparada para coordinar las respuestas de las tres convenciones de Río frente a la pérdida de biodiversidad, el cambio climático y la degradación de las tierras. “La ciencia nos muestra cada vez con más claridad que son crisis relacionadas, pero seguimos encontrando enormes dificultades para que los gobiernos coordinen sus políticas y recursos. Disponemos de propuestas concretas; lo que falta es voluntad para convertirlas en decisiones compartidas”, explica Juan Carlos Atienza, responsable de la Unidad de Incidencia para la Transición Verde de SEO/BirdLife, presente en Ereván.

La financiación continúa siendo otro motivo de preocupación: el proyecto sobre el mecanismo financiero reconoce que, incluso con compromisos adicionales, la novena reposición del Fondo para el Medio Ambiente Mundial quedaría por debajo de la anterior. SEO/BirdLife reclama recursos suficientes y accesibles, especialmente para los países con menos capacidad económica.

Avances que deben traducirse en resultados

Pese a estas carencias, SEO/BirdLife valora que numerosos países mantengan la cooperación internacional y que la primera revisión mundial proporcione una base común para exigir correcciones. También reconoce las iniciativas anunciadas en Ereván para recuperar especies amenazadas (CARES), mejorar las medidas eficaces de conservación basadas en áreas (OECM) y facilitar la reforma de incentivos perjudiciales (Friends of Target 18). Son oportunidades útiles, pero su éxito deberá medirse por los cambios reales que produzcan, no por su lanzamiento.

SEO/BirdLife pide a España y a la Unión Europea que sostengan la ambición del Marco de Kunming-Montreal y reclama revisar el funcionamiento de las negociaciones para que las objeciones de una pequeña minoría no sigan rebajando los acuerdos internacionales. La naturaleza no puede seguir pagando el precio de gobiernos que bloquean o retrasan decisiones acuerdos ya adoptados por la comunidad internacional.

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